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Caracas, en su desordenado afán por crecer urbanísticamente, ha conservado muy pocas de sus reliquias coloniales. La casa natal del Libertador, la Quinta de Anauco y la Cuadra Bolívar han logrado mantenerse como símbolos de un pasado que nos recuerda nuestros orígenes como pueblo.

Son lugares llenos de historia y tradición que los venezolanos, quizás por ese problema de autoestima que nos achacan, no hemos sabido valorar en su justa medida. No sucede lo mismo en otros países y para muestra un botón, la Quinta San Pedro Alejandrino, en Santa Marta, Colombia, es visitada por innumerables personas que la veneran por ser el lugar donde el Libertador Simón Bolívar vivió los últimos días de su existencia.

Casa de campo
Ubicada entre las esquinas de Piedras y Bárcenas, detrás de Radio Caracas Televisión y entre edificios arruinados, se encuentra la Cuadra Bolívar, antigua casa de campo construida por la familia del Libertador en 1788.
'Su ubicación en ese tiempo precisa Graciela Schael Martínez en Historia y guía de la Cuadra Bolívar se consideraba en las afueras de la ciudad, que por esa dirección llegaba hasta la esquina de Reducto'.
Aunque el nombre de cuadra se debe a que ocupaba una manzana completa y, también, porque allí se 'aposentaban las monturas de los Bolívar', hoy en día la casona ocupa un espacio más reducido. Sin embargo, conserva en sus distintos ambientes el espíritu del pasado.
Amplios patios, techos de doble altura, corredores, muebles de madera y los retratos de quienes fueran sus habitantes: doña María de la Concepción Palacios y sus hijos María Antonia, Juana, Juan Vicente y Simón.
'Se evoca la Cuadra como un oasis de verdor, con su hermoso jardín y su huerta (que hoy necesitan la intervención de especialistas en paisajismo). Hubo un tiempo cuenta Graciela Schael en que en medio de ella crecían dos corpulentos cedros que hacían rememorar, uno, el heroísmo de uno de los más valerosos caciques aborígenes'. A la sombra del otro, plantado por Francisco Fajardo, recibiría Simón Bolívar lecciones del padre Andújar y de don Andrés Bello.
La importancia histórica de esta edificación reside en haber sido el sitio donde transcurrió parte de la infancia y juventud de Simón Bolívar. A lo que se suman acontecimientos que la convirtieron en el grandioso monumento, cuna del movimiento independentista.

Ideas libertadoras

En 1808 se reunían allí Simón Bolívar y su hermano Juan Vicente con el Marqués del Toro, José Félix y Nepomuceno Ribas, Vicente Salias, entre otros, todos en íntima comunicación con quienes abogaban por la libertad. Allí se gestó el movimiento que desembocó en el 19 de Abril de 1810, punto de partida de la independencia nacional y de la libertad americana.
Toda esta carga histórica se respira en los amplios corredores de esta edificación que pasó a manos del Estado en 1941 y que fuera declarado monumento histórico en 1959.
Grupos de escolares la visitan a diario desde que el 24 de junio de 1971 se reinagurara como museo. Hoy en día su director, el historiador David Ruiz Chataing, intenta con la ayuda de la comunidad convertirla en un activo centro cultural. 'Esta es la más olvidada de las reliquias bolivarianas', dice.
Para cambiar esa situación en la Cuadra Bolívar se ofrecerán todos los sábados conciertos y se realizarán actividades para niños. La programación se iniciará el 1 de abril con la presentación del grupo Pasacalle, de la Fundación Bigott, en conmemoración de los 250 años del nacimiento del prócer Francisco de Miranda, que se cumplirán el próximo 28 de marzo.
También será un lugar para la tertulia sobre el pensamiento político de los siglos XVII y XVIII.
Entre los planes de la nueva directiva está la recuperación del jardín (donde se plantará cacao, tamarindo, granada y cedro), la creación de la Fundación Amigos de la Cuadra Bolívar y, los más urgente, la limpieza y vigilancia de la zona.

Plaza Bolívar

La plaza que actualmente denominamos Bolívar es una de las más importantes y antiguas de la ciudad. Anteriormente se le conoció como plaza del Estanque, por que en ella había un estanque de agua de poca profundidad, cuya antigüedad se remonta, por lo menos, a los tiempos de la fundación de Lima. Años más tarde, el virrey Diego de Zuñiga y Velasco, Conde de Nieva, construyó en ella una caja de agua que se denominó de la Caridad. Este depósito surtía de agua a los monasterios, conventos, edificios y fuentes públicas de la ciudad.

También era conocida, hacia 1563, como plaza de Nicolás de Rivera El Mozo, por tener una propiedad en ella (en el solar sobre el que se edificaría tiempo después el local de la Inquisición) este ilustre personaje. Igualmente, era conocida como plaza de la Caridad o de la Universidad, por la presencia en su entorno de los locales de la iglesia de Santa María de la Caridad (1562) y de la Universidad de San Marcos (1577). Hacía fines del siglo XVI fue denominada plaza de las tres Virtudes Cardinales y, más comúnmente, plaza de la Inquisición.