Ubica en una estratégica esquina de Altamira en frente el Altamira Suites Hotel. El aroma a pan recién horneado impregna el ambiente, para que no queden dudas de lo que allí se hace. Pero, además, hay una selección de delicadeces y otra de café donde, desde el desayuno hasta la cena, uno encuentra comida caliente para satisfacer el apetito en un ambiente bullicioso y congestionado. Se puede servir uno mismo y sentarse a la mesa, o hacer el pedido y esperar a que se lo lleven. Además de lo propio de las panaderías, con excelentes panes de centeno, campesinos, multicereales, etc., unos cincuenta platos variados con sopas y pastas complementan la carta. Informalidad y buen aroma dentro de un mundo agitado y trabajador.