Restaurantes

restaurantes caracasGuía de los mejores restaurantes y tascas en Caracas, Capital de Venezuela, toda la información de restaurantes, especialidades, menús, opiniones, fotos y mucho más.
La Guía de Caracas.travel es una referencia de restaurantes, hoteles, rutas turísticas y rutas con denominación de origen. Pero también lo es en lo que se refiere a la clasificación de los mejores restaurantes; valorados con el criterio que armonicen con la comida y, por tanto, el cliente elige un restaurante desde el trabajo o su casa, selecciona el mejor restaurante más adecuado para su menú, evento, sorpresa, ocasiones especiales y más conveniente en relación calidad y precio.
La Guía de Caracas.travel, tanto la de mapas y restaurantes como la de Cafés y Bares de la Ciudad y la de denominaciones de Origen, tiene unos 300.000 visitantes al año y la página corporativa de caracas.travel tiene un millón de visitantes unitarios al mes y más de 12 millones de páginas vistas al año.
Lo más utilizado son los mapas para organizar los viajes, después los hoteles y los restaurantes y, por último, los Cafés y Bares, aunque sigue siendo una de las más consultadas es la edición de la Guía de los Mejores restaurantes, Bares, Cafés y Clubes nocturnos en Caracas.

En este Maute de Las Mercedes, la carne ya es más roja y madura, y el corte es perfecto. Tiene una oferta de cortes tradicionales de punta trasera, churrascos, solomo a las brasas y los acompañamientos de rigor en este tipo de establecimiento. Tiene un gran número de seguidores que llegan atraídos por el aroma a carne asada y la mejor manera de medirlo es observando el inmenso estacionamiento del local, que siempre está lleno. Informal y familiar.

 

El más antiguo de los restaurantes japoneses de la ciudad, fundado el 8 de Junio de l978, donde el responsable de la cocina es nada menos que quien fuera por años cocinero de la Embajada de Japón. O sea, hay garantía de que lo que aquí se coma es auténtico japonés, por eso es costoso. Sobriedad y oscuridad en el diseño, con una sala principal en la planta baja con varios cubículos privados y en la parte superior los tatamis para comer con privacidad y sin que nadie se entere, eso sí, silenciosamente. Con justicia podemos afirmar que es la opción japonesa más seria y tradicional de la ciudad. Pocos recuerdan sus inicios en Chacaíto, cuando era el único restaurante japonés caraqueño. Luego incursionó en Chacao, con poco éxito por la mala ubicación, hasta que encontró su puesto actual. Sus espacios, sobrios y discretos con sus luces tenues, son aptos según el gusto y cultura de cada quien. Los japoneses prefieren los salones privados, hay un salón tatami con esterillas japonesas, como debe ser, una barra y la sala comedor común. La carta presenta mucho más que sushi y sashimi y es casi un inventario de los platos más representativos de las diversas regiones de Japón. Si aceptan un menú de degustación, podrán iniciar una nueva experiencia, desde la soja hasta el sake.

 

Cafetería libanesa especializada en shawarmas y en dulces árabes. Normalmente los shawarmas son de carne y de pollo y llevan diferentes aderezos, los primeros se hacen con vinagre rojo y otros aliños y los de pollo con vinagre blanco, más especias aromáticas en polvo, todo envuelto en pan pita acompañado de lechuga, pimentón, tomate, pepinillos, salsa de ajo y crema de ajonjolí. Los dulces son mayormente a base de sémola, pistacho y miel, bien dulces.

 

Amapola, es un restaurante blanco, salpicado con flores rojas y vinotinto. En el local se percibe preocupación por el diseño. Su dueña, Irina Pedroza asegura ser parte de una nueva manera de comer comida Venezolana. Es una cocina honesta, sin pretensiones, como a mí gusta comer". Su carta, breve y concisa, da cabida también a sugerencias que cambian a diario.

En el menú fijo aguardan, por ejemplo, los tequeños de queso telita, la sopa de caraotas, el caldo de res con pata de grillo, los ñoquis de apio salteados con ají dulce o el pescado al vapor con tomate margariteño grillado. Pero entre las propuestas que eventualmente invita a su carta están las versiones propias de recetas tradicionales, como el mondongo que aprendió a apreciar luego de probarlo en casa de Don Armando Scannone, donde adquiere una delicadeza y complejidad que despierta fidelidades. Ella dio con su propia versión: "Corto la panza pequeñita y la pongo al grill, por lo que queda crujiente". Los fines de semana puede tener su propia versión de la olleta de gallo  o la fosforera.

Interesante, y en donde la gente que vive de este lado del río puede encontrar lo que necesita a la hora de preparar una reunión con parte de lo mejor que llega a nuestro país.